José Antonio López-Fombona

Infomotor, 24 Junio 2020

Uno de los pilotos más querido y admirado en el deporte automovilístico asturiano y nacional, desde hace varias décadas es José Antonio López-Fombona. Este gijonés nacido hace 55 años e industrial con un negocio de productos médicos, le gustan prácticamente todos los deportes, pero sin duda el del motor, y a parte de la gran cantidad de éxitos que a logrado a lo largo de su dilatada vida a los mandos de un vehículo de competición, este año se ha proclamado Campeón de España de Montaña, con un Audi, aunque en su vida cotidiana conduce un Mercedes familiar.

¿Te cuidas físicamente?

No especialmente, camino, hago bicicleta, pero tampoco me paso a la hora de comer, de beber…

¿Cómo te iniciaste en el automovilismo, en que año?

En el 71, con 20 años, fue mi debut automovilístico con un Mini, luego hice alguna subida con un 1430-1600, era una época muy divertida y desde entonces he mantenido esta pasión por el automovilismo.

En aquellos años tuve la suerte de competir con los mejores coches que había, uno de ellos era el 131 Abarth, que me dio muchas satisfacciones, ganamos entre rallyes y subidas 50 carreras, sin averías. También tuve la fortuna de conducir un Porsche, el R5 Turbo... e incluso tuve la ocasión, conduciendo para Renault, de convertirme en profesional del medio, la oferta era ganar mucho más de lo que ganaba en el trabajo que desarrollaba, pero éste era el mismo que hoy, una empresa familiar. Me lo pensé y decidí colgar el casco, porque el automovilismo dándose bien era para un corto espacio de tiempo y la empresa había que defenderla, esto fue sobre el año 83.

Después hay un período vacío en el que me dedique a la actividad comercial y esporádicamente corrí una o dos veces, hasta el año 99 en el que ya un poco más libre de ocupaciones, me decidí a volver a los coches, un poco también porque mi hijo estaba involucrado en esto y yo iba a verlo y a ayudarle.

El cambio de rallyes a la montaña se debió a dos cosas: tenía que ser una actividad que me restara menos tiempo, y además Sergio estaba en los rallyes y era complicado hacer los dos lo mismo.

¿Hacia donde vas a enfocar tu carrera a partir de ahora?

En los últimos años la evolución de la especialidad de la montaña ha sido buena, ha tenido mayor seguimiento, precisamente en la ultima carrera había 14 súperturismos, WRC, S1600, varios Porsche entre los históricos…

Estos súperturismos que provienen de los diversos campeonatos europeos de los años 90, son unos vehículos fantásticos que en su día estaban por encima de los 100 millones pero con el paso de los años hemos tenido la fortuna de comprarlos casi regalados, y son tan competitivos que los que están corriendo ahora el Campeonato del Mundo de Turismos no son capaces de hacer los mismos tiempos.

En Pola de Siero hemos creado una infraestructura con Felipe, Miguel y los demás, que son unos enamorados y aficionados de la competición, han estado en Alemania, hemos traído ingenieros, motoristas, para que les enseñaran un poco los secretos y se han preparado para el mantenimiento, reparación, preparación y puesta a punto de estos coches, y los tenemos en estado de marcha como el día que estaban compitiendo en sus campeonatos originales, prueba de ello es que en el campeonato no hemos tenido abandonos importantes.

La idea es continuar con ello, seguir en esta línea, potenciar estas instalaciones, ofrecer servicio a otros pilotos como es Vilariño, Angel Castro, Javier Requejo… y parece ser que para el próximo año hay expectativa de que otros 3 ó 4 pilotos más se unan al Campeonato con superturismos.

¿Cómo recuerdas la primera carrera en la que competiste?

Me acuerdo de una de las primeras que fue un rallye Príncipe de Asturias, de aquellos de tres días que se corría primero por el oriente, luego por el occidente, es decir por casi toda Asturias. Si no recuerdo mal eran algo así como 22 tramos y debía haber al menos 12 diferentes, una de las pruebas era la Cabruñana, yo corría con un Mini Mepre 1275 y me daba la sensación de que iba muy despacio, miraba a la gente a ver si me silbaban, pero no era así y para sorpresa nuestra en un reagrupamiento, creo que en Tineo, estábamos entre los 10 primeros, la pena es que no tuvimos continuidad porque nos salimos, aunque luego volvimos a la carretera porque aquellos Mini eran durísimos.

¿Hiciste algún curso de conducción?

No, me hubiera gustado, pero en aquellos tiempos no había nada.

¿A cuantas puertas has llamado solicitando patrocinio?

Para no pecar de exagerado diría a unos cientos. Muchos de ellos siempre nos han acogido con mucho cariño pero a la mayoría le sonaba a chino hablarles de automovilismo.

¿Los patrocinadores que ahora tienes cubren los gastos de las carreras?

No. Hay gente que lo consigue, que tiene la fortuna de que los patrocinadores le cubran el presupuesto completo pero en la mayoría de los casos y en el mío también, es muy difícil por no decir casi imposible, puedes cubrir una parte, la mitad… pero es muy difícil.

¿Qué presupuesto calculas que necesitas para una temporada?

Una temporada del Campeonato de España de Montaña, coche aparte, puede salir por unos 40 ó 50.000 euros.

¿Cuál es el vehículo que mejores sensaciones te ha producido?

Sólo dos: el 131 Abarth y el Audi A4.

¿Tienes fama de ser un piloto muy espectacular?

Es algo natural, a mi lo que me gusta es que el coche derrape, y parece ser que a la gente también. No soy un piloto fino, de los que va de tiralíneas.

¿El automovilismo no ha perdido ahora ese ápice de espectacularidad?

Siempre he dicho que el espectador no está tan interesado en ver que en los tramos se bajen los tiempos, como ver un coche que va de lado y que mete mucho ruido, son las dos cosas más interesantes. Es decir a la gente lo que le interesa no es ver pasar un coche que no se mueve y que hace 5 menos, sino ver un coche que mete ruido y que a ser posible pase de lado, con lo cual creo que hay que volver un poco a los orígenes y dejarse de estos coches tan fantásticos como son los S1600 que no se mueven y que hacen unos tiempos buenísimos, pero que no dan espectáculo.

¿Conservas alguno de los anteriores vehículos?

Lamentablemente no, algunas veces me lo he planteado, pero no tengo espacio para ello y conservar un coche de competición si no es para sacarlo de vez en cuando tampoco tiene mucho sentido.

¿Cuál es el coche que te gustaría pilotar?

Muchos. En su día el Lancia Stratos, también el Ford Escort RS, y actuales, un WRC, porque entiendo que son divertidos de conducir y poco más...

De todas las pruebas en las que has participado ¿cuál es la que te trae mejores recuerdos?

Son muchas pero de antaño el Príncipe, que era un rallye fantástico, donde había una cantidad de aficionados increíble, donde sentías el calor y el cariño del público muy cerca, de hoy en día creo que El Fito, como fiesta del motor y arrope del público.

¿Y peores?

Te suele quedar de la que has tenido algún problema, pero en general tengo buenos recuerdos de todas, incluso Ubrique, donde hace un año tuve un choque bastante violento.

¿El automovilismo te ha proporcionado buenos amigos?

Pocos y buenos.

¿Y enemigos?

No lo sé, soy una persona que procuro llevarme bien con todo el mundo.

Recuerdas alguna anécdota significativa.

Yendo a un rallye de Santander para ayudar a Sergio en la asistencia, y subiendo el puerto de Alisas, adelanté a un coche de la Guardia Civil, luego vi por el retrovisor que ponían las luces con lo cual aceleré un poco más, los perdí y llegué a un pueblo de los del otro lado de la montaña. Cuando llevaba un buen rato allí, aparecieron con las sirenas, ya que parece ser me estaban buscando desde hacía media hora y no me encontraban. Tuvimos un altercado un poco serio.

¿Cuál ha sido la situación mas apurada por la que has pasado?

Las ha habido en todos los aspectos, como ver que te vas a pegar un castañazo y al final unas veces te lo das y otras libras. Entonces hay situaciones que en ese sentido son muy apuradas, como suelen ser las económicas.

¿Cuándo empiezas una carrera llevas un planteamiento previo o improvisas sobre la marcha?

Cuando salgo ya llevo planificado el fin de semana, tanto en lo que se refiere a la parte logística como a la deportiva. Llevamos preparados los temas de los desplazamientos, de los hoteles, las inscripciones, incluso que restaurante vamos a escoger para comer, porque estamos en un equipo que mueve 5 coches, 10 ó 12 mecánicos, más los pilotos, o sea que tienes que llevarlo planificado. Por mi parte en lo deportivo también tengo que planificar, cuando puedo ir a entrenar, incluso dentro de los coches que suspensiones vamos a llevar, desarrollo del cambio, neumáticos, etc.

¿Cuántas pasadas de reconocimiento necesitas dar a una subida de montaña?

Suelo dar entre 20 y 30, creo que para un conocimiento más o menos decente está bien.

¿Y cuando corrías en rallyes?

Aquellos años que era libre yo daba entre 5 y 7, como máximo. Me acuerdo una vez que a una prueba de aquí, La Collada de Moandi, la tenía un poco atravesada y le dí 20 pasadas y dije que era la primera y última vez que lo hacía.

¿Has tenido muchos copilotos?

No, tuve muy poquitos, concretamente tres: un amigo mío, un cuñado y el tercero que fue el que mas años duró, Luis Menéndez, que era otro cuñado, que empezó a correr conmigo con 16 años (con permiso del padre), y estuvo prácticamente hasta el final, solamente en el último año me parece que corrió Marcelino Torrontegui dos o tres rallyes.

¿En aquella época que te gustaban más las pruebas largas o cortas?

Las largas, y en montaña igual. A mi siempre me han gustado las pruebas cuanto más largas mejor, cuantos mas días mejor, y en la montaña lucho para ver si las alargan porque como son casi todas entorno a 5 km, cuando te das cuenta se acaba.

¿De las pruebas de montaña que has disputado cual es el trazado que más te gusta?

Sería difícil decir porque trazados muy bonitos hay varios en el Campeonato de España, la última que hicimos, la de Estepona por ejemplo, combina zonas lentas con zonas muy rápidas, pero también el Coll de Rates tiene otro trazado muy bonito, Santo Emiliano tiene el trazado mas difícil de todo el Campeonato, es una prueba que, aún llevando años corriéndola y que he ganado algunas veces, todavía no le tengo cogido el tranquillo.

¿Y menos?

Una prueba mítica en Europa, el Mont Dor, no me gustó porque es una ladera de una montaña que tiene la carretera casi toda vista, no tiene árboles a los lados, ni casas, ni nada, entonces es como correr en un descampado.

¿En rallyes hay algún tramo que te haya gustado mucho?

Aparte de los de Andalucía, aquí en Asturias había tres tramos que a mi eran los que más me gustaban de siempre: La Encrucijada, El Fito y Miravalles.

¿Te gusta correr cuando las condiciones climatológicas no son las normales?

Creo que tengo una cierta ventaja en esas condiciones, sobre todo cuando llueve. Corro con respeto, procuro mentalizarme y de hecho algunas veces en montaña, con agua, les he ganado a los fórmulas, a las barquetas y a quien se presente, entonces eso quiere decir que quizás voy un poquito mejor en esas condiciones.

¿Qué ambiente encuentras con el resto de participantes y que diferencia observas con respecto al de hace años?

Hay una diferencia abismal de la montaña de hoy a la montaña de hace unos años. Recuerdo más como espectador, porque como estuve todos esos años sin correr, pero incluso en el 99 cuando volví a la montaña, no había un buen ambiente. Veía muchas disputas entre los pilotos, ente los equipos, había acusaciones, reclamaciones… y en los últimos años se ha logrado un ambientazo de camaradería, de armonía, nos ayudamos en lo que podemos, nos llevamos fantásticamente bien, no digo que haya alguna suspicacia, pero es un ambiente buenísimo y en las laderas de la montaña también, salvo algunos cafres, que siempre los hay en lo que sea, que no van a ver el deporte sino a otro rollo.

¿Te plantearías en algún momento reclamar a algún participante?

Si, no es algo que me agrade, de hecho en alguna ocasión en estos años hemos tenido la oportunidad de presentar una reclamación que al final no lo hemos hecho, pero hay situaciones que pueden ser flagrantes y lesivas para el bien del deporte. Es como los controles de doping, estoy encantado de que me los sigan haciendo, y lo mismo que estos controles se entiende que los vehículos tienen que estar adecuados a lo que se declara.

¿Has tenido alguna salida de carretera en la que te hayas echo daño?

Bueno hace algunos años tuve una en el Fito que me quedé un poco asustado porque creí que me había hecho algo gordo, estaba un poco magullado pero no tenía ninguna lesión. Y he tenido unas cuantas a lo largo de mi carrera y algunos impactos a gran velocidad, pero tuve la suerte de no tener ninguna lesión.

¿Qué cambiarías en el automovilismo?

Mucho y nada. Cambiaría fundamentalmente el abrir las puertas a otros vehículos que han estado vetados en las pruebas tanto de rallyes como de montaña. Abrirlas a vehículos más espectaculares, más ruido. Cambiaría en los rallyes los formatos actuales, aunque es muy difícil porque obviamente uno de los problemas que tienen hoy los organizadores es harto difícil, conseguir los permisos. Cuando se hacían rallyes hace 20 años, había un parque automovilístico infinitamente menos denso que el que hay hoy. Volvería a los formatos de los años 80, es decir, rallyes largos, de más días, de más kilometraje, dejar un poco de lado a los equipos de fábrica y preocuparse un poco más del piloto. Llevo toda la vida haciendo un símil, que los pilotos somos los payasos de un circo (llamándolo con cariño) que tienen que pagar para que el público se ría, normalmente en todos los demás circos que se montan, todos los que allí actúan cobran y nosotros somos los únicos que actuamos y tenemos que pagar, entonces eso hay que ver como se cambia.

¿Qué opinión te merece la Federación?

Creo que ha hecho cosas buenas y cosas no tan buenas. Recuerdo que hace dos años estuve en la asamblea, tuve el honor de ser invitado y era para discutir el presupuesto cerrado del año y del siguiente, e hice una pregunta muy sencilla, el presupuesto de la Federación era entorno a 7 millones de euros y de ayudas para los pilotos me parece que había unos 250.000, entonces yo comenté que eso debería ser al revés, 250.000 debería ser para pagar a la federación y 6 millones y medio para ayudar a los pilotos. Obviamente se rieron todos los presentes, pero yo voy un poco en ese sentido. La Federación no nos olvidemos, son unos señores que están nombrados por pilotos, organizadores, escuderías, para regir el deporte que nosotros hacemos, no nosotros para cocinar a la Federación.

¿Y los organizadores?

Mi mayor respeto para todos ellos, creo que están haciendo una labor muy buena, que es de reconocer el mérito que tienen y animarles a que sigan.

¿Qué opina tu familia de esta afición?

Hay dos bandos, el de mi mujer que no le gusta para nada, no solamente no le gusta, sino que ni va a las pruebas, y el de los hijos. Entonces lo tenemos un poco crudo, en casa procuramos hablar poquito del tema coches.

¿Y en el trabajo?

Del año 84 al 99 prácticamente no existieron los coches en el ámbito laboral. Siempre lo mantengo de una forma discreta y procurando que entorpezca lo menos posible, de hecho incluso la gente de la oficina me han venido a preguntar que porque no los había avisado de que había quedado Campeón de España.

¿Conservas los trofeos?

No, imposible. En casa ya hace años que mi mujer me dijo que ni se me ocurriera volver a meter más. Tenemos en la escudería, en la sede, unos cuantos, pero la verdad es que muchos de ellos los regalo, incluso el mismo día que los gano.

¿Te queda algún proyecto que hubieras querido hacer y no has podido?

Me hubiera gustado hacer, en su tiempo, hoy ya no, un Cto. de España de Rallyes completo. Y no digamos un mundial, pero son proyectos que hoy día los tengo descartados. Si alguna prueba más de montaña, sobre todo de estas italianas de 15 km.

¿Y los circuitos?

Hice algo de circuitos. Me acuerdo en los años 80 cuando hacíamos las finales del campeonato, incluso un campeonato inter-regiones en el Jarama, y hace unos años participé cuando volví a la competición, con Mario Guarnieri con un M3 en una carrera de GT en el Jarama, y luego con Paco Orti con un Porsche en Valencia, pero nunca me dió más por los circuitos, vamos, alguna carrera así esporádica bien, pero me resulta un poco aburrido, es como lo de entrenar.

¿Cómo ves al aficionado?

Hay tres aficionados: uno, que no se le puede llamar aficionado, que es el que va a montar bulla y lío, que lo único que hace es enturbiar o entorpecer el tema; luego hay otro que es aficionado a una persona en concreto y va allí a gritar o a aplaudir a alguien en especial, y luego hay otro aficionado que lo que le gusta es ver coches de carreras, se fijan en todos los detalles, conocen más que tu el coche, es una afición muy importante y seria. Y en este último tiempo estoy viendo que la afición, le está volviendo un poco la espalda sobre todo al tema de los rallyes, porque se ha muerto el espectáculo.

Un consejo para los que empiecen.

Primero a la familia les diría que les pusieran trabas para ver hasta que grado tienen afición, porque este es un deporte duro, sacrificado, que da muchos sinsabores a lo largo de los años. Después de eso lo que le diría es que empiece por el karting que es la mejor escuela y con un pensamiento libre de prejuicios, sano, es decir, que no vaya el primer día creyendo que todo el mundo corre más porque hace trampas o porque tiene mejor material, no, que se gasten poco dinero, que vayan a una fórmula de promoción, y que vean la evolución porque lo importante es ir viendo la evolución, que va aprendiendo, entendiendo y oyendo lo que lleva.